
El riego es una estrategia de seguridad alimentaria

En Guatemala existe una brecha significativa entre el potencial de riego (3.9 millones de hectáreas) y las áreas actualmente bajo riego (460 mil hectáreas), lo que representa una cobertura pobre del 12%. Esto señala una enorme oportunidad para expandir la superficie bajo riego y aprovechar los recursos naturales renovables disponibles, con el fin de generar nuevas oportunidades de producción hortofrutícola diversificada. Esta expansión permitiría reducir los niveles de inseguridad alimentaria y asegurar un suministro contínuo a los mercados regionales e internacionales, que cada vez demandan más productos guatemaltecos.
El Gobierno actual se ha propuesto irrigar 45 mil hectáreas entre 2024 y 2033. Esto implica que durante cada período presidencial de 4 años se deberían implementar 18 mil hectáreas, lo que en términos económicos requiere un presupuesto total de alrededor de US$128 millones, basado en un costo promedio de inversión en infraestructura de US$7 mil por hectárea. Cumplir con esta meta debe convertirse en una de las más altas prioridades para la administración actual, en conjunto con todos los componentes del Plan Nacional de Riego.
El financiamiento necesario debe alinearse con el principio de subsidiariedad establecido en el plan, poniéndose a disposición de pequeños y medianos productores a través de líneas de crédito con tasas de interés preferenciales y accesibles.
Los estudios de factibilidad que apoya el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación deben incorporar los otros ejes específicos del plan: sostenibilidad ambiental, fortalecimiento institucional y gobernanza. Además, deben aplicarse programas relacionados con la agricultura regenerativa, enfatizando la conservación y mejora de suelos, la preservación de cuencas hidrográficas y la rentabilidad basada en cultivos seleccionados según oportunidades de mercado. Las alianzas público-privadas y la colaboración con iniciativas como Agroimpact, liderada por AGEXPORT, son esenciales para incrementar las agroexportaciones mediante la innovación tecnológica, la productividad y la competitividad en las cadenas de valor agroindustriales, generando empleo y atrayendo inversiones.
Si se logra incorporar esta superficie adicional bajo riego, se obtendrían aproximadamente 2 mil 400 millones de libras adicionales de vegetales y frutas y 180 millones de libras de granos durante el mandato del Presidente Bernardo Arévalo. Esto representaría un avance significativo en seguridad alimentaria y abastecimiento de mercados nacionales, regionales e internacionales.
La Política Nacional de Riego 2024-2033 es el instrumento del MAGA que guiará sus acciones durante la próxima década para enfrentar la dependencia de la producción agrícola del ciclo estacional de lluvias. Este aspecto es crucial para Guatemala, donde la agricultura contribuye entre el 9 y el 10% del Producto Interno Bruto Nacional (PIB) y proporciona empleo a casi un tercio de la población ocupada (29.2%). Además, es urgente producir más alimentos para cubrir las necesidades de una población en crecimiento, que según proyecciones, pasará de 18 millones de personas en 2018 a 22.6 millones en 2032. También es necesario superar los déficits alimentarios existentes, que se reflejan en altos índices de inseguridad alimentaria y nutricional, y en la desnutrición crónica infantil. (SoloRiego)


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