Paris, Francia /- Tras dos olas de calor consecutivas, a las que se suma una tercera que sigue en curso, los productores franceses de manzanas esperan una cosecha a la baja este año. Aunque todavía es difícil cuantificar el alcance de las pérdidas, las consecuencias en las fincas ya son visibles.
Dos olas de calor consecutivas
Según la Asociación Nacional de Manzanas y Peras, los problemas comenzaron a mediados de mayo, con un primer episodio de calor intenso que favoreció una resurgencia de los pulgones. Los ataques provocaron la destrucción de parte de las hojas y los frutos. "Al contrario que el resto de nuestros compañeros europeos, nuestra caja de herramientas fitosanitarias está desesperadamente vacía en lo que respecta a la protección tras la floración", indica la ANPP.
Una segunda ola de calor, a finales de junio, vino a agravar todavía más la situación. Las altas temperaturas provocaron quemaduras en los frutos y ralentizaron su crecimiento. "También en este caso las pérdidas son seguras", afirma la asociación.
















