«En vista a esto, hay que diferenciar lo que decimos nosotros en base a nuestras mediciones de la nieve que cayó durante el invierno, y lo que anticipa la meteorología. En función de distintos elementos, los meteorólogos nos indican: ‘Vamos a pronosticar qué va a pasar con respecto a las precipitaciones, que pueden ser nevadas o lluvias. En nuestro caso, que ya está la nieve, sin perjuicio de que siga cayendo, lo que comunicamos es cuánto significa esa cantidad de nieve en agua en los ríos a lo largo del año», contextualizó Marinelli.
Y prosiguió: «Entonces, de acuerdo al volumen de nieve que hay en la montaña, decimos cuál es el volumen de agua con el que vamos a contar a lo largo del año. Cuánto equivale ese volumen de nieve a cierto volumen de agua. ¿Cómo el río va a traer ese volumen a lo largo del año? O sea, ¿Cuánta agua va a traer cada día de todo este año que empieza, el año agrícola, que depende de las temperaturas? Ese dato no lo tenemos porque es imposible predecir a tan largo plazo. Por lo tanto, nos manejamos con estadísticas. En tanto, el cambio climático nos obliga a ir haciendo correcciones periódicamente».
«En síntesis, lo que informamos es cuánta agua va a haber en el año en cada una de las cuencas, de acuerdo a la nieve que hoy tenemos en la montaña», explicó.
Planificación para que no falte agua
En la apertura del encuentro que reunió a funcionarios provinciales, académicos y de sectores vinculados al agua, el intendente Suárez sostuvo que «gestionar el agua necesita algo más que un buen pronóstico, necesita información permanente y por eso veíamos al equipo de Irrigación en el territorio. Necesita monitoreo, planificación y capacidad de adaptarnos cuando las condiciones cambian. Este puede ser un año particularmente favorable y ojalá lo sea, pero una buena temporada no modifica una realidad estructural que Mendoza viene enfrentando hace tiempo, y que va a seguir gestionando de esa manera».
«Los ciclos climáticos existen, hemos tenido años extraordinarios y seguramente volveremos a tenerlos, pero la mirada de largo plazo nos obliga a prepararnos para un escenario en el que la disponibilidad de agua seguirá siendo uno de los grandes desafíos de Mendoza. Por eso aun cuando tengamos más nieve, no podemos abandonar la cultura de la eficiencia», sostuvo el funcionario.


















