
República Dominicana refuerza el riego tecnificado para enfrentar la sequía
Jose Casado
“Quien controla el agua, controla la vida”: la frase, atribuida a antiguas civilizaciones agrícolas, resume la magnitud de una discusión que hoy vuelve al centro de la agenda dominicana. En un país donde la variabilidad climática presiona cada vez más a los cultivos, el Ministerio de Agricultura revisó los avances de la Tecnificación Nacional de Riego y de los programas destinados a expandir sistemas eficientes de irrigación.
El ministro de Agricultura, Francisco Oliverio Espaillat, visitó las instalaciones de la Dirección Ejecutiva de Tecnificación Nacional de Riego (TNR) en Santo Domingo, donde recibió un informe del director de la entidad, Claudio Caamaño Vélez, sobre las convocatorias y los mecanismos de financiamiento orientados a incorporar tecnología en las fincas.

La reunión también contó con la presencia del subdirector del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (Indrhi), Daniel Gómez. Durante el recorrido por las áreas de trabajo, las autoridades analizaron las líneas de acción previstas para ampliar el acceso de los productores a sistemas de riego presurizado.
Caamaño Vélez explicó que el Fondo de Fomento a la Tecnificación del Sistema Nacional de Riego (Fotesir) realizó 15 convocatorias públicas en distintas regiones del país. Ese instrumento otorga bonificaciones no reembolsables a productores que cumplen con los requisitos establecidos en cada concurso.
De acuerdo con los datos presentados al ministro, los llamados alcanzaron a 229 productores de San Juan, Azua, Valverde, Santiago Rodríguez, Bahoruco, Independencia, Vallejuelo, Vicente Noble, Tamayo y San José de Ocoa, entre otras localidades.
La inversión superó los RD 136 millones (USD 2,288,662.40) y permitió intervenir 17,754 tareas agrícolas. El objetivo del programa es reemplazar o complementar métodos tradicionales con tecnologías que permitan administrar el agua con mayor precisión y eficiencia.
La TNR informó además que las bonificaciones del Fotesir y los créditos del programa Bagri-Riego, ejecutado junto con una institución financiera, redujeron de manera significativa el costo promedio para instalar sistemas de riego. Según la entidad, el valor por tarea bajó de RD 35,000 (USD 588,99), de acuerdo con registros de la institución bancaria, a menos de RD 16,000 (USD 269,25) por tarea.
Espaillat sostuvo que estas iniciativas deben complementarse con mejoras en la infraestructura hídrica. En ese sentido, remarcó la necesidad de reforzar las redes de canales, una de las bases del sistema de distribución de agua para la agricultura dominicana.
El Gobierno incluyó la modernización del riego entre las metas de 2026
La visita se produjo después de que el Gobierno dominicano ubicara la ampliación del riego tecnificado entre sus prioridades para 2026 dentro del eje de desarrollo agrícola y sostenibilidad. La planificación oficial incluye obras de rehabilitación, gestión sostenible de cuencas, ordenamiento territorial y seguros paramétricos para agricultores expuestos a eventos climáticos extremos.
En enero, la Presidencia informó que la TNR tenía como objetivo impactar más de 33,000 tareas durante este año, mediante ocho convocatorias del Fotesir y una inversión superior a RD 106 millones (USD 1,783,810.40). El plan busca extender la mecanización y modernizar las infraestructuras de riego en zonas productivas.
El trasfondo de estas medidas responde a una tendencia regional ya conocida: en América Latina, la modernización del riego se ha convertido en una de las herramientas más utilizadas para enfrentar la reducción de disponibilidad hídrica, el aumento de temperaturas y la mayor frecuencia de sequías. En República Dominicana, esa transición se acelera porque buena parte de la producción agrícola depende de sistemas de distribución que requieren actualización técnica y mantenimiento constante.
Las políticas también se conectan con una agenda más amplia de adaptación. El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, junto con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), puso en marcha un proyecto de recuperación de tierras degradadas en las cuencas de los ríos Ocoa y Nizao. La iniciativa propone restaurar cerca de 2,000 hectáreas, mejorar la gestión sostenible de suelos en 3,500 hectáreas y promover el uso eficiente de agua en 1,150 hectáreas agrícolas y ganaderas.
En el Bajo Yuna, las autoridades iniciaron también parcelas demostrativas de arroz bajo un proyecto de manejo integrado del paisaje. La propuesta reúne a los ministerios de Medio Ambiente y Agricultura, con respaldo del Fondo para el Medio Ambiente Mundial y el Banco Mundial, y busca reducir los efectos ambientales del uso intensivo de agua y agroquímicos.
La nueva contribución climática prevé 155 metas de adaptación
La estrategia nacional incorpora compromisos de mayor alcance. La actualización de la Contribución Nacionalmente Determinada de República Dominicana, conocida como NDC 3.0, plantea 41 medidas y 155 metas de adaptación para sectores como agua, agricultura, seguridad alimentaria, salud, ciudades, turismo, costas, bosques y biodiversidad.
El documento fija además una meta de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero del 28% para 2030 y del 32% para 2035, frente al escenario tendencial. La ejecución de las acciones de mitigación y adaptación requerirá una inversión estimada en más de USD 23,719 millones, según el Ministerio de Medio Ambiente.
Análisis y proyecciones: la política de tecnificación del riego puede tener un efecto directo sobre la productividad, el ahorro de agua y la resiliencia de los cultivos, especialmente en zonas donde la oferta hídrica es irregular. Si se sostiene el financiamiento y se acelera la rehabilitación de canales y cuencas, el país podría reducir pérdidas por evaporación, mejorar la competitividad de pequeños y medianos productores y disminuir la vulnerabilidad frente a sequías más prolongadas. El desafío, sin embargo, seguirá siendo la escala: sin mantenimiento, asistencia técnica y coordinación institucional, el impacto de las inversiones tiende a diluirse con rapidez.
En los últimos años, la postura de los actores principales fue evolucionando desde una lógica centrada en la distribución tradicional del agua hacia una visión más integral de gestión hídrica y adaptación climática. Agricultura e Indrhi han pasado a promover tecnologías presurizadas, mientras que Medio Ambiente y organismos internacionales impulsan restauración de cuencas, protección de suelos y reducción de emisiones. Ese cambio indica que la discusión ya no se limita a producir más, sino a producir con menos agua y con mayor resiliencia territorial.
Por el Ministerio de Agricultura participaron en la visita Rafael Landestoy, director regional Valdesia, y Manuel González, asesor técnico. Por la TNR asistieron Pablo Grilamdi, Jorge Soto, Indhira Pulinario y Ramón Antonio Cabrera. (MasRiego)


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